¿Cuál te conviene?
El fijo da tranquilidad; el variable, cuota inicial menor.
En el tipo fijo la cuota no cambia nunca. En el variable pagas el Euríbor más un diferencial, así que la cuota sube o baja con el Euríbor en cada revisión.
Compara siempre la cuota y el coste total, no solo el tipo de salida.
